Puebla-York: memorias de una diáspora sonora

La diáspora tecnológica de la TSM a menudo se superpone con las trayectorias migratorias, generalmente del Sur Global al Norte. Este movimiento diaspórico da forma no sólo a las identidades individuales y colectivas, sino también a la música, los modelos de negocio y la misma tecnología. El sentido de pertenencia, la nostalgia, el desplazamiento y los diversos vínculos afectivos que informan la vida de las comunidades de migrantes retroalimentan el arte sonoro de los practicantes de SST. Este es el caso de los sonideros, cuya práctica sonora une México y Estados Unidos. Estamos muy contentos de dar la bienvenida como blogger invitado al Dr. César Rebolledo González, coordinador de SST México, quien informará sobre los primeros hallazgos de su investigación sobre la escena sonidera poblana en Nueva York. 

Este blog también está disponible en inglés en este enlace.

por César Rebolledo González.

Le llama Puebla-York con un guiño y al mismo tiempo con total seriedad. Voy con Raymundo de camino a la entrevista que pactamos. Raymundo es propietario de La Fantastic Señal NY, una estación sonidera que transmite por Internet desde hace trece años, y encabeza una organización llamada Los Cinco Fantásticos, que agrupa a sonideros en Nueva York. Raymundo también es el rostro del sonido Disco Móvil Barranquilla, que cumplió 18 años de vida en octubre de 2023. Recién nos conocimos en redes sociales y me está situando antes de que conversemos sobre su vida como sonidero en los Estados Unidos: “el municipio más grande de Puebla es Nueva York”.

Moloe poblano en La Amistad

Raymundo es de Amalucan, Puebla, y lleva diecisiete años viviendo en Nueva York. Cruzó por el Río Bravo junto a su padre; poco después lo alcanzó su esposa y luego sus dos hijos pequeños. Ahí vivía ya uno de sus hermanos, que los alentó a inmigrar en 2006 ante el cierre de la planta de Volkswagen en Puebla. Hoy casi toda su familia está en Nueva York. Se calcula que más de un millón y medio de poblanos vive y trabaja en los Estados Unidos, lo que equivale a una sexta parte de los habitantes de Puebla en México. Aunque no hay una estadística oficial, se dice que la mayoría está en la Gran Manzana (Manhattan, Queens, Brooklyn, Staten Island y el Bronx) y en otras ciudades neoyorquinas como Nassau, Westchester y Newburgh.

Nos detenemos en “La amistad”, una tienda poblana que ofrece una extensa variedad colorida de pan dulce y otros alimentos. Raymundo me dice que cada región de Puebla ha traído consigo sus costumbres y sus gustos a Nueva York. El dueño del local se llama Francisco; para sorpresa mía, es también sonidero y me lo presentan como uno de los más longevos del lugar. Creó el sonido Proyección Estrella en 1994, justo en el periodo en que se dio lo que él llama “la fiebre de los sonidos en Newburgh, Nueva York”. Aquí, de la mano del Sonido Sonimex y del Sonido Cobra, aprendió a conectar equipos de audio pasivos y a producir eventos de baile. Francisco era estudiante de preparatoria en ese entonces, trabajaba por las tardes y en su tiempo libre se dedicaba al sonido: “llenábamos salones grandes, entraba gente de Puebla y de la Ciudad de México, pero más de Puebla. Fueron unos cinco o seis años en los que vino un alza de sonidos”.

El sonido Proyección Estrella se fundó en Nueva York y gradualmente se desplazó a Puebla. Francisco enviaba grandes cantidades de equipo de audio e iluminación a México: “compraba amplificadores, bocinas, luces y mandaba todo al pueblo, para que allá tuvieran una fuente de ingreso, para ayudar a la familia”. Cuando se retiró del ambiente sonidero, envió casi en su totalidad los aparatos que juntó durante años: “Todo mi sonido está allá [en México]. Y ahora voy dos veces al año nomás por el placer de escuchar. No voy por trabajo, voy para disfrutar […] Son cincuenta bajos los que suenan en el sistema […] Acá en Nueva York nunca hubiera podido conectarlos todos […]”, por la regulación estricta de decibeles y por el control estatal del espacio público y privado.

Raymundo y Francisco

Según el Banco de México, tan solo en el primer semestre de 2023, el país recibió más de 41 millones de dólares provenientes del extranjero. El dinero proviene principalmente de los Estados Unidos y se concibe como una ayuda periódica entre familiares o incluso como ahorro para un eventual retorno de los migrantes a México. Francisco importa alimentos y artesanías de México a los Estados Unidos para comercializarlas entre la comunidad mexicana de Nueva York, y de sus ganancias compartió por años una especie de remesa sonidera con los suyos. Creó un negocio familiar transformando el dinero en un capital tecno-cultural con alto valor sentimental, que le permite hasta el día de hoy compartir la pasión por el sonido y, al mismo tiempo, mantener con su familia un negocio de tradición en Puebla.

Vinimos a comprar pan, pero encontramos de manera imprevista una historia de sonido: “la música me la enviaban de México, era muy difícil de conseguir. La poca que llegaba la cuidabas como tu vida”. Las palabras de Francisco encuentran eco en Raymundo, mi anfitrión: “acá llegaban las grabaciones de los sonidos de México así era como conocíamos primero los temas, antes de que fueran éxitos […] La gente se te acercaba a preguntar qué canción estaba sonando porque era música nueva, nadie la conocía. Muchas veces no sabíamos de qué país venía ni de qué género era; eso lo fuimos descubriendo poco a poco. La música nos llegaba en formato físico, nos la mandaban familiares y amigos desde México”.

Dulces en La Amistad

Puebla es conocida como un bastión de sonideros y agrupaciones de cumbia. Puebla-York no podría concebirse de otra forma. Francisco construyó tanto en Puebla como en Nueva York un territorio sonoro, hecho de bocinas, amplificadores, luces y cables; diseñó una economía de goce, que se desplaza musicalmente de fiesta en fiesta, generando dividendos de orden monetario y afectivo. Pareciera que Puebla-York es sólo un enclave comunitario de inmigrantes, cuya identidad está fuertemente enraizada en una región de origen; sin embargo, es también una especie de puente que, al unir dos territorios, asegura entre estos un flujo económico, político, cultural y emocional permanente.

Han pasado 30 minutos desde que me encontré con Raymundo en Newburgh. Aún no lo he entrevistado. Su amigo Gaspar de Sonido Galaxia le ha llamado por teléfono y nos ha invitado a su casa para conversar. La agenda de trabajo deberá adecuarse a la fortuna de lo inesperado. Vine por una entrevista y tal parece el día estará lleno de encuentros con otros sonideros de la red en que Raymundo se desenvuelve: “Acá todos se conocen y casi todos son poblanos”.

La excepción hace la regla. Gaspar es de la Ciudad de México, es socio de La Escondida Inc., una fábrica de tortillas con 26 años de historia. Gaspar es “sonidero y tortillero”; pero lo que en verdad llama la atención es que es uno de los pocos que se presenta regularmente en la escena de la Ciudad de México. Sonido Galaxia pertenece a una comunidad de sonideros poblanos que se identifican con el estilo Musical de los barrios de la ciudad de México, aunque en términos prácticos se insista en anteponer las denominaciones de origen y los conflictos que le son inherentes: “cada año hacemos un evento sonidero de poblanos contra chilangos en Nueva York en donde tocamos solo música de barrios […] nos damos unos buenos agarrones”.

Gaspar, Sonido Galaxia

Contrariamente a lo que se supone, “Puebla no solo es wepa”. [1] Raymundo reitera que hay una idea errónea sobre el estilo sonidero de Puebla, y hace específico lo que sucede en la Puebla capital y la zona mixteca: “pocos saben que después del terremoto del 85 muchos chilangos [2] llegaron a la ciudad de Puebla. Mucha gente del centro de la ciudad se fue a vivir a Puebla y por eso se toca también música de barrios. Tú escuchas a un sonido de la ciudad de Puebla y es muy diferente a uno de la mixteca. Pero si tú escuchas a un sonido de la Ciudad de México y a uno de Puebla también podrás darte cuenta de las diferencias. En Puebla se toca música de barrios porque también tenemos nuestra propia música”. [3]

Puebla-York no sólo está en los Estados Unidos, sino también en México; es un territorio transicional, donde confluye, además, la presencia inmigrante de Latinoamérica. La Puebla-York sonidera es un lugar donde también se recrean las postales musicales de países como Colombia, Perú, Ecuador, Cuba, Venezuela, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala y Argentina. El Puebla-York de los sonideros es un lugar donde se materializa el imaginario de lo tropical, del sol y de las palmeras, de la exuberancia natural y del buen vivir. El Puebla-York sonidero no es la mera sumatoria de dos geografías, sino el resultado de complejos desplazamientos y apropiaciones culturales en habla hispana.

Colección de Gaspar

Como lo sostiene Cathy Rangland (2013), la figura del sonidero no representa una mera nostalgia por el lugar de origen dentro de los Estados Unidos, sino un espacio donde se reconstruye la identidad de los inmigrantes y se reconfiguran literalmente las fronteras. Puebla-York representa la tensión de una comunidad que se divide por fuerza entre dos territorios; representa la reinvención cosmopolita de dos estados entrelazados por un pasaje de conflictos migratorios. Puebla-York es un lugar donde se enaltece la disputa de personalidad que atraviesa a las comunidades transterritoriales; es una evocación, un recuerdo, y por lo tanto una geografía de ficción con su propia sonoridad. En Puebla-York se habla de un México que pertenece a otra época, que sonaba distinto, al cual es imposible regresar sin la mediación de la música y la tecnología. El Puebla-York sonidero es retro, toca con tornamesas vintage y se engalana con colecciones de vinyl; se actualiza rescatando la memoria de los sonidos de antaño, rescatando las historias que pocos conocen sobre los ritmos que acompañan los dramáticos tránsitos migratorios, sobre las raíces que se echan en el desarraigo.

Raymundo y yo vamos camino a la entrevista en su estudio. Me pregunta qué me parecieron los encuentros inesperados con sus colegas sonideros. Me hace una lista extensa de aquellos a quienes conoceré en los próximos días. Puedo anticipar a qué suenan sus historias. Estoy en Puebla-York y con tan sólo tres horas aquí me consta que Puebla-York es sonidera.

Cartel de aniversario, Sonido Disco Móvil Barranquilla

Notas

[1] Wepa es un tipo de cumbia cuyo origen se suele asentar en San Luis Potosí, México. Wepa evoca una expresión colombiana relacionada con la alegría por el baile, es un grito de alegría y bienestar. La Wepa se distingue por sus ritmos pegajosos y bailables, más cercanos a la música electrónica que a la cumbia clásica. La Wepa es muy popular en la mixteca poblana, por ello se suele pensar que es originaria de ahí e incluso se le llega a nombrar como la cumbia poblana de NY.

[2] Chilango es el nombre que se le da a las personas de la Ciudad de México. Tiene una connotación despectiva, aunque la palabra ha sido resignificada y es también una bandera de orgullo. Hay un dicho popular en México: “Mata a un chilango y haz patria”. Puebla, Monterrey y Guadalajara son ciudades que suelen señalarse como rivales de la Ciudad de México.

[3] Raymundo quiere decir que en Puebla capital también hay barrios populares (marginales), y que por eso ellos también generan su propia música de barrios y adoptan por identificación la de los barrios de la Ciudad de México.

Referencias

Rangland, Cathy, “Communicating the Collective Imagination. The Sociospatial World of the Mexican“Sonidero in Puebla, New York and New Jersey”, in Cumbia!: Scenes of a Migrant Latin American Music Genre (eds. l’Hoeste, Héctor Fernández, and Pablo Vila), Duke University Press, 2013.

Sobre el autor

César Rebolledo González, Sociólogo, Investigador en La Universidad La Salle México. Bajista y apasionado de la música. Dedicado al estudio de las identidades y los estigmas sociales.

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